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5 agosto

Manifestación organizada con el apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Europeos, del Ministerio de la Cultura y de la Comunicación, y del Instituto francés. 

con el apoyo de EDF Energies nouvelles y de Air France

France Musique graba estos conciertos. 

Los Conjuradoras de San Cristóbal de Las Casas © Festival d'Automne à Paris

música tradicional y popular de México

En asociación con el Festival d'Automne à Paris, se dedica una semana de conciertos a la música tradicional rural de México: los tres grupos invitados permitirán al público descubrir formas vocales e instrumentales populares propias de determinadas áreas geográficas de este país.

una coproducción Festival d’Automne à Paris / musée du quai Branly

reservas

  • por teléfono en el 01 56 61 71 72 de lunes a viernes de 10 h a 16:30 h o en el 01 53 45 17 17 de 11 h a 13 h y de 14:30 h a 18 h durante el mes de julio, de 11 h a 13 h y de 14 h a 17:30 h durante el mes de agosto.
  • en la página web de Festival d'Automne o de Fnac Spectacles (nueva ventana)

Música tradicional y ritual

encantamientos de Chiapas, polifonías de Durango

domingo 9 y viernes 14 de octubre de 2011 a las 14 h
miércoles 12 y jueves 13 de octubre de 2011 a las 19 h
sábado 15 de octubre de 2011 a las 17 h

teatro Claude Lévy-Strauss

Encantamientos y cantos de las mujeres Mayas, por las Conjugadoras de San Cristóbal de Las Casas, Estado de Chiapas
Canción Cardenche, polifonía a cuatro voces de los Cardencheros de Sapioriz, Estado de Durango

México es un crisol de culturas gracias a sus lenguas y tradiciones, un limo cautivador acumulado desde antes de la colonización y, después del siglo XVII, gracias a los constantes intercambios marítimos con los continentes. Al este, los navíos mercantes, que surcaban el mar Caribe luego África, las Canarias y la península Ibérica, atracaban en Veracruz. Al oeste, los galeones, entre ellos el célebre Nao de China, aseguraban el vínculo entre China, Filipinas y Acapulco, donde se desembarcaba los tesoros de oriente codiciados por los españoles. 

Música popular de las regiones del Golfo de México

Son se refiere al son, un aire popular y la danza que lo acompaña, pero también, más globalmente, a una cultura y tradiciones locales. En el siglo XVII, el repertorio barroco español ya era llamado son barroco. Los criollos y los mestizos de México les prestaron temas, formas, armonías, ritmos y ciertos timbres de cuerdas punteadas. Pero transformaron sus modelos vernáculos enriqueciéndolos con aportes amerindios, caribes o africanos, a merced de las migraciones de pueblos, de las rutas, de las actividades económicas y de las regiones administrativas.

Son Jarocho de Veracruz, con Son de Madera

sábado 8 de octubre a las 20 h
domingo 9 de octubre a las 17 h

teatro Claude Lévy-Strauss

El grupo Son de Madera se consagra al son jarocho, al principio rural, pero característico del Estado de Veracruz donde se inscribe plenamente en la vida de una comunidad hoy urbana. «Es música, es danza, es enseñanza, es fabricación de instrumentos y es un poco investigación y recuperación», dijo su fundador, el guitarrista y cantante Ramón Gutiérrez. Agrega una percusión de profundas vibraciones telúricas al canto, a las justas poéticas y musicales improvisadas en torno al amor, a la crónica y a la sátira social, a la guitarra jarana tercera, a la guitarra del son y al contrabajo, a las reminiscencias musicales de Andalucía, a la danza del zapateado, de origen también español, sobre una tarima. 

Son Huasteco, con Los Camperos de Valles

viernes 14 y sábado 15 de octubre a las 20 h
domingo 16 de octubre a las 17 h

teatro Claude Lévy-Strauss

Los Camperos de Valles del Estado de San Luis Potosí destacan en el son huasteco. En estas tierras ganaderas, de caña de azúcar y de explotaciones petroleras, grupos ligados a los Mayas del Sur y a los antiguos Aztecas, cantan y bailan en las bodas bodas, velorios, fiestas populares o ceremonias religiosas. El son huasteco de estos pueblos mezclados, mestizos, originarios de varios estados al norte y al oeste de Veracruz, se toca en trío: un violín, virtuoso, con improvisaciones adornadas, una guitarra quinta o huapanguera, naturalmente melódica, y una guitara más pequeña, la jarana huasteca, mantienen un falsetto con un timbre de energía sobrecogedora. En las coplas de seis versos, las voces se elevan una a una y evocan los placeres y las penas de amor.