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30 octubre

Manifestación organizada con el apoyo del  Ministerio de Relaciones Exteriores y Europeos, del Ministerio de la Cultura y de la Comunicación, y del Instituto francés. 

con el apoyo de EDF Energies nouvelles y de Air France

France Musique graba estos conciertos. 

Los Conjuradoras de San Cristobal de Las Casas © Festival d'Automne à Paris

música tradicional y popular de México

En asociación con el Festival d´Automne à Paris, se consagró una semana de conciertos a la música tradicional rural de México, con tres grupos invitados para descubrir formas vocales e instrumentales populares ancladas en particularismos geográficos. 

una coproducción Festival d’Automne à Paris / musée du quai Branly

reservaciones

  • por teléfono en el 01 56 61 71 72 de lunes a viernes de 10h a 16h30 o en el 01 53 45 17 17 de 11 a 13h y de 14h30 a 18h durante el mes de julio, de 11h a 13h y de 14h a 17h30 durante el mes de agosto.
  • en la página web de Festival d'Automne o de Fnac Spectacles (nueva ventana)

Música tradicional y ritual

encantamientos de Chiapas, polifonías de Durango

domingo 9 y viernes 14 de octubre 2011 a las 14h
miércoles 12 y jueves 13 de octubre a las 19h
sábado 15 de octubre a las 17h

teatro Claude Lévy-Strauss

Encantamientos y cantos de las mujeres Mayas, por las Conjugadoras de San Cristóbal de Las Casas, Estado de Chiapas
Canción Cardenche, polifonía a cuatro voces de los Cardencheros de Sapioriz, Estado de Durango

Rico debido a sus lenguas y a sus tradiciones, México es un crisol de culturas, un limo cautivador acumulado desde antes de la colonización y, después del siglo XVII, gracias a ricos intercambios marítimos con los continentes. Al Este, los navíos mercantes, que surcaban el mar Caribe luego África, las Canarias y la península Ibérica, atracaban en Veracruz. Al Oeste, galeones, entre ellos el célebre Nao de China, aseguraban el vínculo entre China, las Filipinas y Acapulco, donde se desembarcaba los tesoros del Oriente codiciados por los Españoles. 

Música popular de las regiones del Golfo de México

Son se refiere al son, un aire popular y la danza que lo acompaña, pero también, más globalmente, a una cultura y tradiciones locales. En el siglo XVII, el repertorio barroco español ya era llamado son barroco. Los criollos y los mestizos de México les prestaron temas, formas, armonías, ritmos y ciertos timbres de cuerdas punteadas. Pero transformaron sus modelos vernáculos enriqueciéndolos con aportes amerindios, caribes o africanos, a merced de las migraciones de pueblos, de las rutas, de las actividades económicas y de las regiones administrativas.

Son Jarocho de Vera Cruz, con Son de Madera

sábado 8 de octubre a las 20h
domingo 9 de octubre a las 17h

teatro Claude Lévy-Strauss

El grupo Son de Madera se consagra al son jarocho, al principio rural, pero característico del Estado de Veracruz donde se inscribe plenamente en la vida de una comunidad devenida urbana. “Es música, es danza, es enseñanza, es fabricación de instrumentos y es un poco investigación y recuperación”, dijo su fundador, el guitarrista y cantante Ramón Gutiérrez. Agrega una percusión de profundas vibraciones telúricas al canto, a las justas poéticas y musicales improvisadas, alrededor del amor, a la crónica y a la sátira social, a la guitarra jarana tercera, a la guitarra del son y al contrabajo, a las reminiscencias musicales de Andalucía, a la danza del zapateado, de origen también español, sobre una tarima

Son Huasteco, con Los Camperos de Valles

viernes 14 y sábado 15 de octubre a las 20h
domingo 16 de octubre a las 17h

teatro Claude Lévy-Strauss

Es en el son huasteco donde se destacan los Camperos de Valles, del Estado de San Luis Potosí. En estas tierras ganaderas, de caña de azúcar y de explotaciones petroleras, grupos ligados a los Mayas del Sur y a los ancianos Aztecas, cantan y bailan con ocasión de bodas, velorios, fiestas populares o ceremonias religiosas. El son huasteco de estos pueblos huastecos, mezclados, mestizos, originarios de varios estados al norte y al oeste de Veracruz, se toca en trío: un violín, virtuoso, con improvisaciones adornadas, una guitarra quinta o huapanguera, naturalmente melódica, y una guitara más pequeña, la jarana huasteca, mantienen un falsetto con un timbre de energía sobrecogedora. En las coplas de seis versos, las voces se elevan una a una y evocan los placeres y las penas de amor.