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30 agosto

restancia artística : Greg Semu

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autoportrait Greg Semu © Greg Semu

Primera estancia artística en el museo del quai Branly, del 15 de julio al 15 de octubre de 2007: estará con nosotros Greg Semu

Desde su inauguración, el museo del quai Branly dedica un lugar muy importante al arte contemporáneo.

Con la presencia del artista Greg Semu, que disfrutará de una estancia artística del 15 de julio al 15 de octubre de 2007, el museo reafirma su voluntad de participar en una historia del arte no occidental que aún se está escribiendo.

La estancia de Greg Semu, artista neozelandés de origen samoano, permitirá a los visitantes del museo descubrir un “work in progress”, que culminará con la creación de una obra, pero que  además les proporcionará la oportunidad de acceder a una parte importante de la herencia inmaterial maorí: el arte del tatuaje, aplicado en la técnica original de este joven fotógrafo y artista plástico.

La estancia de Greg Semu tendrá como resultado la creación de una obra original: un cuadro-fotografía que representará una escena de batalla y que el artista se apropia, contrapunto irónico a la fotografía que en junio de 2007 el legendario equipo de rugby All Blacks ofreció al museo.
 
Del 1 de septiembre al 20 de octubre de 2007, durante “La melé de las culturas”, estas dos obras, que representan dos aspectos de la cultura neozelandesa, estarán expuestas en el vestíbulo del museo, cerca de la entrada del salón de lectura Jacques Kerchache.

Greg Semu

Greg Semu se considera un “ciudadano del mundo”: vive entre Nueva Zelanda (en Auckland), Estados Unidos y las grandes capitales europeas, Berlín, Londres o París. Nacido en Samoa Occidental en 1971, se crió en Auckland en el seno de una familia mormona de estricta obediencia. Con el fin de renovar su participación en las tradiciones de su pueblo, hace algunos años pasó la prueba ancestral del Pe'a, tatuaje iniciático polinesio, reservado a los hombres de las islas Samoa. El artista describe esta experiencia como “la forma más clara de reivindicar mi identidad cultural y el orgullo de mi diferencia”.

Greg Semu entró en el mundo de la fotografía en 1990. Desde entonces, fotografía la vida en los pueblos tradicionales de Samoa, el Nueva York atípico con sus edificios industriales y sus barrios pobres, o la moda neozelandesa. La pluralidad cultural se encuentra en el núcleo de su creación artística.

En su trabajo, el artista explora especialmente la cuestión de la colonización religiosa de las poblaciones autóctonas del Pacífico. Otro de los puntos fundamentales del trabajo de Greg Semu es el tatuaje. En la actualidad, los polinesios se tatúan, pero ya no conocen el significado profundo de los motivos tradicionales. Por tanto, el acto mismo de tatuarse se convierte en una reivindicación de la identidad. Las obras de Greg Semu presentan de forma original la historia colonial. Con esperanza y dignidad, muestra al pueblo polinesio en un proceso de renacimiento, de recreación cultural a partir de bases mestizas. Las imágenes de Greg Semu constituyen “collages” de ideas contemporáneas y de conceptos clásicos, así como del encuentro de tres universos: la iconografía religiosa, el materialismo colonial, y el mundo campesino de la Polinesia.

Desde su primera exposición en la Auckland Art Gallery, en Nueva Zelanda, sus obras han sido expuestas a escala internacional y forman parte de colecciones públicas y privadas en Alemania, Francia, Australia y Nueva Zelanda.

El proyecto artístico de la estancia

Durante su estancia en el museo, Greg Semu trabajará en una obra principal, que él ha decidido titular The Battle of the Noble Savages (“La batalla de los nobles salvajes”).

Para este proyecto, el artista se inspira en el célebre cuadro de Jacques-Louis David, Le Premier Consul franchissant les Alpes au col du Grand Saint Bernard (“El Primer Cónsul cruzando los Alpes por el paso del Grand Saint Bernard”), para apropiárselo y recrearlo. Esta pintura ecuestre representa a Napoleón triunfante, antes de su victoria contra los austriacos en su campaña de Italia, consolidada en la batalla de Marengo, el 14 de junio de 1800.

La obra de Greg Semu, un cuadro en honor del “noble salvaje”, guerrero samoano armado y tatuado durante el asalto, constituye un homenaje al pueblo de Tangata Whenua.

Para este proyecto, el artista ha realizado un trabajo preparatorio en Nueva Zelanda: los personajes que rodean la figura del caballero y el caballero mismo provienen de un casting y una sesión de fotos de figurantes maoríes.

En París, Greg Semu realizará la digitalización de dichas imágenes, el trabajo de montaje y pegado, los retoques, la impresión y el enmarcado de la obra definitiva, que será expuesta frente a la fotografía de los All Blacks en el vestíbulo del museo.

The Battle of the Noble Savages por Greg Semu

“Mi proyecto es un encargo del museo del quai Branly en respuesta a una imagen de 2007 que representa al equipo de rugby neozelandés All Blacks. Dicha imagen, lisa y retocada por ordenador, es un retrato de grupo de todo el quipo en el interior de un bosque tropical. Los jugadores se encuentran fijados en su acción, durante la realización de su ritual, el “haka”: una danza ceremonial, ligada a la guerra para el pueblo maorí, que los All Blacks se han apropiado y que llevan a cabo antes de cada partido.

La obra que me propongo realizar se inspira en varias fuentes históricas y artísticas, que deseo apropiarme y recontextualizar para crear la reconstitución ficticia de un campo de batalla. Mi base principal para este trabajo es el pintor francés Jacques Louis David, y su cuadro Le Premier Consul franchissant les Alpes au col du Grand Saint Bernard (“El Primer Cónsul cruzando los Alpes por el paso del Grand Saint Bernard”), que representa a Napoleón cabalgando un caballo blanco. En The Battle of the noble savages, esta imagen constituye un motivo central que simbolizará el poder colonial.

Otras de mis fuentes son las fotografías y pinturas de jefes guerreros maoríes, y en especial las ilustraciones de las tropas británicas durante las batallas con combatientes maoríes, publicadas en forma de grabados en los periódicos de principios del siglo XIX. La composición de estos grabados deriva del cuadro de David: un héroe conquistador, sobre un caballo alzado, que ataca a los guerreros locales. Estas imágenes debían contar una historia de forma sucinta, y permitir la identificación de los actores más importantes de las guerras neozelandesas, en las que los jefes maoríes combatieron contra o junto a las fuerzas coloniales para poseer sus tierras. […]

Al relacionar la imagen icónica de un emperador europeo conquistador con las referencias culturales del pueblo maorí, espero crear una fotografía cargada de fuerza, que permita comprender que el conflicto y la guerra son inherentes a la historia de Nueva Zelanda, y que permita el reconocimiento de los Maoríes como un pueblo con una cultura guerrera. Las guerras neozelandesas del siglo XIX son significativas para la Historia, ya que tuvieron lugar al mismo tiempo que los conflictos revolucionarios más importantes de Europa y de América. […]

La fotografía que he imaginado implica cierto número de actores maoríes, todos ellos con el tatuaje facial “Moko”, tradicional en este pueblo. El “Moko” constituye la marca del estatus de guerrero, se gana tras los combates y sólo puede ser llevado por los mejores guerreros. Se trata de un tatuaje “acumulativo”, que crece y se extiende por toda la cara con cada batalla. Según la tradición, la cabeza del perdedor constituía un trofeo de guerra para el vencedor.

En el contexto de mi trabajo, todos los guerreros llevan el tatuaje en referencia a la influencia de la estrategia política de “divide y vencerás”: provocar situaciones de división que lleven al enfrentamiento entre hermanos. En cierta manera, este trabajo es como un espejo opuesto a la unidad y a la uniformidad de la imagen promocional de los All Blacks, aunque también es intrínseco a la misma, por su referencia al pasado guerrero de Nueva Zelanda.

The Battle of the Noble Savages ilustra el choque entre dos culturas: los soldados coloniales y profesionales, frente a las culturas indígenas beligerantes. ¡Que gane la mejor tribu!”

Greg Semu, junio de 2007