Mangareva
Panteón de Polinesia

galería colgante Este
billete de colecciones
3 de febrero - 10 de mayo de 2009
commperito tasador: Philippe Peltier
Philippe Peltier es el conservador jefe, responsable de la unidad patrimonial Océanie-Insulinde (Oceanía-Insulindia) en el museo quai Branly en París
La exposición reúne las únicas obras conocidas a este día de Mangareva, pequeña isla del archipiélago Gambier. Se trata de una docena de estatuas, antropomorfas o no, que nunca han sido mostradas al público.
La exposición es también la oportunidad de tratar de una sociedad ampliamente ignorada, y dar a conocer al mundo la riqueza y la singularidad de esta cultura insular. Es también una manera, para el pueblo mangareviano, de encontrarse de nuevo con sus dioses originales y reconciliarse con su historia.
présentation de l'exposition en vidéo

la isla de Mangareva
La isla de Mangareva y los islotes que la rodean forman un conjunto de islas altas repartidas al interior de un mismo lago que compone el archipiélago Gambier.
Éste está aislado en la inmensidad del Pacífico: las tierras más cercanas son, más al este, algunos atolones de los Tuamotu.
Poblado alrededor del año mil por los polinesios, el archipiélago se encuentra probablemente al origen de una migración hacia la isla de Rapanui (la isla de Pascua). Descubierta a finales del siglo XVIII por el misionario Wilson, el suelo de Mangareva sólo fue pisado por los europeos en 1826 con Beechey. Después hubo la inmensa aventura misionaria de los Padres Laval y Caret, cuya obra marcó profundamente el destino de los Mangarevianos.
El final del siglo XIX anunció la lenta decadencia de la población, afectada por todos los males venidos del exterior, sobre todo las enfermedades y el alcohol.
La exposición propone al público descubrir de nuevo esta sociedad antigua que permanece, hoy día, desconocida.

los objetos de Mangareva
Al día de hoy, conocemos doce objetos relativos a los campos tocantes a lo sagrado y los ritos. Estas piezas, 11 estatuas –figuras total o parcialmente antropomorfas – y 1 tambor, se conservan todas en instituciones religiosas o museos. Algunas de ellas sólo son conocidas por el público por medio de fotografías; en efecto, la mayoría no se exponen permanentemente en los museos que le poseen.
La exposición Mangareva que los reúne les brinda un joyero inaudito al día de hoy.










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