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Les visées de la figuration : un cycle mensuel de rendez-vous au salon de lecture autour de l'exposition la Fabrique des images : le dernier samedi du mois à 17h

peinture sur écorce : tortue d'eau douce au cou court (animal Dua) © musée du quai Branly, photo Michel Urtado, Thierry Ollivier
peinture sur écorce : tortue d'eau douce au cou court (animal Dua) © musée du quai Branly, photo Michel Urtado, Thierry Ollivier

la fábrica de imágenes

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  • Entreplanta Oeste
  • entrada colección 8,50 € tarifa normal y 6 € tarifa reducida

Del martes 16 de febrero de 2010 al domingo 17 de julio de 2011

Comisario: Philippe Descola, antropólogo, director de estudios del EHESS y profesor del Collège de France

Después de Qu’est-ce qu’un corps ? y Planète métisse, la tercera gran exposición de antropología del musée du Quai Branly propone al público descubrir una “fábrica de imágenes” que abarca los cinco continentes. Con 160 obras y objetos, invita a descifrar grandes producciones artísticas y materiales de la Humanidad para desvelar lo que no se ve inicialmente en una imagen.

Esta comprensión de las imágenes se basa en cuatro grandes modelos iconográficos creados por el hombre, más allá de cualquier clasificación geográfica o cronológica, ya sea en África, en la Europa de los siglos XV-XVI, en las Américas de los indios del Amazonas o de los inuit de Alaska, hasta la Australia de los aborígenes. La exposición desvela estos cuatro modelos que traducen cuatro grandes visiones del mundo, que son el totemismo, el naturalismo, el animismo y el analogismo.

Con la Fabrique des images, el visitante descubre los diferentes principios de desciframiento según los cuales las civilizaciones ven el mundo y dan cuenta de él.

La exposición ha sido realizada en colaboración con el musée du Louvre.

Fragmentos de la audioguía

4 objets décryptés en vidéo

une coproduction de Connaissance des Arts et du musée du quai Branly

visita flash

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Descubra una selección comentada de algunas de las obras presentadas en la exposición.

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Itinerario de la exposición

La exposición La fábrica de las imágenes ayuda al público a comprender y a descifrar cuatro grandes sistemas de ver el mundo creados por el hombre, llamados “ontologías”. El recorrido invita al visitante a pasar por cuatro secciones correspondientes a las cuatro “ontologías”: la parte “Un mundo animado” está dedicada al animismo; “Un mundo objetivo”, al naturalismo; “Un mundo subdividido”, al totemismo; y “Un mundo enmarañado”, al analogismo. Una quinta sección, de vocación comparativa, permite comprender gracias a algunos ejemplos de “falsos amigos” que procedimientos formales o dispositivos iconográficos aparentemente muy similares responden en realidad a intenciones figurativas completamente diferentes.

Máscara Atujuwa hembra © musée du Quai Branly, fotografía Thierry Ollivier, Michel Urtado

“Un mundo animado”: el animismo

En esta sección, la exposición se interesa por el animismo, es decir, la generalización a los no humanos de una interioridad de tipo humano. Cualquier ente ¬–un animal, una planta, un artefacto– está dotado de una interioridad, animada de intenciones propias, capaz de actuar y de juzgar. En cambio, la apariencia física cambia de un ente a otro. El modelo animista hace visible la interioridad de las diferentes clases de existencias y muestra que estas se alojan en cuerpos de apariencias distintas.

Patio trasero de una casa holandesa, Pieter de Hooch (1629-1684) © R.M.N. fotografía Gérard Blot

“Un mundo objetivo”: el naturalismo

La fórmula del naturalismo es la contraria de la del animismo: no es por su cuerpo, sino por su espíritu, por lo que los humanos se diferencian de los no humanos, como también es por su espíritu por lo que se diferencian entre sí.

En cuanto a los cuerpos, están todos sometidos a los mismos decretos de la naturaleza y no permiten singularizar formas de vida, como ocurría en el animismo.

Esta visión del mundo, dominante en Occidente desde hace siglos, debe representar por lo tanto dos rasgos:

 

  • La interioridad distintiva de cada humano.
  • La continuidad física de los seres y de las cosas en un espacio homogéneo.
Pintura sobre corteza © musée du Quai Branly, fotografía Thierry Ollivier, Michel Urtado

“Un mundo subdividido”: el totemismo

Esta sección presenta el mundo del totemismo, formado por un gran número de clases de seres que unen a humanos y distintas clases de no humanos, compartiendo los miembros de cada clase diferentes conjuntos de cualidades físicas y morales que el tótem supuestamente encarna.

En las sociedades aborígenes de Australia, el núcleo de las cualidades que caracterizan la clase surge de un prototipo primordial, tradicionalmente llamado “ser del Sueño”. Las imágenes totémicas revelan, por tanto, la identidad profunda de los humanos y de los no humanos de la clase totémica: identidad interna (incorporan una misma “esencia” cuya fuente está localizada en el mundo y cuyo nombre sintetiza las propiedades que poseen en común) e identidad física (están formados por las mismas substancias, están organizados según una misma estructura y poseen el mismo tipo de temperamento y de disposición).

Para entender bien lo que son las imágenes totémicas, antes hay que abordar el estatuto general de las imágenes en Australia. Todas ellas están, ante todo, ligadas a los seres del Sueño y a las acciones emprendidas por estos prototipos para poner el mundo en orden y hacerlo conforme a las subdivisiones que ellos mismos encarnan.

Los objetos figurativos del totemismo australiano surgen por medio de dos estrategias bien diferenciadas:

  • El cuerpo aparece como el origen de la imagen que ha engendrado; es el caso, por ejemplo, de la “huella del cuerpo” de una pintura sobre una corteza.
  • La segunda estrategia muestra cómo el mundo ha sido formado por seres que no se ven, pero que han dejado huellas en el paisaje. Es lo que se llama “huella del movimiento”.
Muñeca ritual © musée du Quai Branly, fotografía Thierry Ollivier, Michel Urtado

“Un mundo enmarañado”: el analogismo

La cuarta sección de La fábrica de las imágenes propone al público descubrir el modelo iconográfico del analogismo, modelo contrario al anterior. Tener un punto de vista analogista del mundo significa percibir a todos sus ocupantes como diferentes unos de otros. Así, en lugar de fusionar en una misma clase a entidades que comparten las mismas substancias, este sistema distingue todos los componentes del mundo y los diferencia en elementos singulares.

Un mundo así, en el que cada entidad forma un espécimen único, sería imposible de habitar y de pensar si no nos esforzáramos en hallar correspondencias estables tanto entre sus componentes humanos y no humanos como entre las partes de las que están hechas. Por ejemplo, según las cualidades que se les imputan, algunas cosas serán asociadas al calor y otras al frío, al día o a la noche, a lo seco o a lo húmedo.

El pensamiento analogista tiene como objetivo, por lo tanto, hacer presentes redes de correspondencias entre los elementos discontinuos, lo que supone multiplicar los componentes de la imagen y poner de manifiesto sus relaciones. Cualquiera que sea la exactitud de la representación de los detalles que puede alcanzar la figuración analógica, su objetivo no es tanto imitar de forma verosímil un prototipo “natural” dado objetivamente, sino restituir la trama de las afinidades en el seno de la cual este prototipo cobra sentido.

Existen infinidad de ilustraciones contemporáneas de la ontología analogista en las grandes civilizaciones de Oriente, en África occidental o en las comunidades indias de los Andes y de México.

 

grand masque de diablada © musée du quai Branly photo Thierry Ollivier, Michel Urtado

Espejismos de semejanzas: los falsos amigos

El recorrido termina con una presentación didáctica y conjunta de imágenes con propiedades formales similares, pero cuyas convenciones figurativas responden a principios completamente diferentes. Esta última etapa de la exposición explica al público cómo descifrar esas imágenes para medir las diferencias, atrayendo su atención sobre el hecho de que un enfoque puramente formal de las imágenes no permite poner de manifiesto las diferentes visiones del mundo que expresan.

Se abordan de este modo cuatro temas:

  • La pintura de paisaje: una pintura de paisaje holandesa (imitación de la naturaleza propia del naturalismo) y una pintura de paisaje china (una réplica del cosmos propia del anaologismo).
  • La figuración humana: el hombre inscrito en el círculo del cosmos divino (según el analogismo medieval) y el hombre inscrito en el círculo de su propia medida (según el naturalismo del Renacimiento).
  • El retrato: un busto de antepasado representado de forma realista (propio de la conectividad analogista) y un retrato esculpido (propio de la pintura del alma naturalista).
  • Las máscaras con forma de pájaros: una máscara de la costa noroccidental que representa una interioridad de tipo humano en un cuerpo animal (propia del animismo) y una máscara del carnaval de Oruro, formada de atributos compuestos (una quimera analogista)

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