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26 noviembre

bibliografía selectiva

la librería del museo propone una selección de obras a fin de enriquecer y prolongar su visita de la exposición.

para descargarla (formato PDF), haga clic aquí

 

en torno a la exposición

numerosas animaciones tendrán lugar entorno a la exposición El siglo del Jazz...

* el salón de música Trio Boi Akih el 14 de marzo

* el ciclo de conciertos Africa jazz, acompañado de conferencias y encuentros consagrado al jazz del 20 al 28 de marzo

*  visitas guiadas de la exposición a partir del 21 de marzo

* un Before jazz el 4 de abril

* encuentros en el salón de lectura Jacques Kerchache el 18 de abril y el 17 de mayo

* una programación de vacaciones de Primavera en Nueva Orleáns del 11 al 19 de abril

* un ciclo de cine del 14 al 24 de mayo (próximamente programación de las sesiones)

 

 

 

Josephine Baker est aux Folies Bergères (Michel Gyarmathy, 1927) © New York, Collection Rennert
Josephine Baker est aux Folies Bergères (Michel Gyarmathy, 1927) © New York, Collection Rennert
Ascenseur pour l'Echafaud, film de Louis Malle, 1957 - Click para ampliar, abre en ventana nueva
Ascenseur pour l'Echafaud, film de Louis Malle, 1957
Portrait de Billie Holiday, Carl Van Vechten, 1949 - Click para ampliar, abre en ventana nueva
Portrait de Billie Holiday, Carl Van Vechten, 1949

con el mecenazgo

y

CLUB ENTREPRISES

temporada 2008-2009

el Siglo del Jazz

affiche de l'exposition le siècle du jazz

 

galería Jardín

entrada exposición temporal o entrada completa

del 17 de marzo al 28 de junio de 2009

comisario: Daniel Soutif

El jazz constituye, con el cine y el rock, uno de los principales acontecimientos artísticos del Siglo XX. Esta música híbrida marcó la cultura mundial con sus sonidos y sus ritmos.

La exposición, creada por el filósofo y crítico de arte Daniel Soutif, presenta de manera cronológica la relación entre el jazz y las artes gráficas a lo largo de todo el Siglo XX. De la pintura a la fotografía, del cine a la literatura, sin olvidar el grafismo ni los cómics, la exposición muestra esencialmente el desarrollo del jazz en Europa y Francia en la década del 30 y 40.

 

Minnie The Moocher

Les vidéos du site sont consultables à l'aide du plugin Flash. Vous pouvez le télécharger gratuitement à l'adresse suivante : http://www.macromedia.com/go/getflashplayer_fr. Dans ce film, Stéphane Martin, président du musée, présente les principaux aspects du musée : le jardin, l'architecture, l'accueil, le plateau des collections avec sa rivière et les mezzanines.

la exposición incluye una gran cantidad de elementos de sonido y vídeo. Entre éstos, se encuentran los soundies, ancestros del clip de vídeo, de los que el museo propone un ejemplo a continuación…

Courtesy Mark Cantor - Celluloid Improvisations Music Film Archive

el recorrido de la exposición

Life, 1 July 1926 (F.G. Cooper, 1926) © Collection Philippe Baudoin - Click para ampliar, abre en ventana nueva
Life, 1 July 1926 (F.G. Cooper, 1926) © Collection Philippe Baudoin

La exposición se articula en diez secciones cronológicas vinculadas entre ellas por una "timeline", vitrina vertical que atraviesa la exposición donde se reunirán obras, objetos y documentos, partituras ilustradas, carteles, discos y carátulas, fotografías…, encargados de aludir de manera directa a los principales acontecimientos de la historia del jazz.

Esta timeline estructurada por años, constituye el hilo conductor de la exposición que siguen las secciones, ellas mismas divididas en salas temáticas o monográficas.

1. Antes de 1917

Obviamente, resulta imposible fijar una fecha precisa del "nacimiento" del jazz. Pero desde hace varios años, la decisión es unánime, el año 1917 es considerado como una bisagra decisiva. Esta fecha se caracteriza por dos acontecimientos decisivos: uno es el cierre de Storyville, el barrio exclusivo de Nueva Orleans, cuyos famosos lugares de placer constituyeron uno de los crisoles del jazz (crisol cuya desaparición causará la migración de los músicos hacia el norte de los Estados Unidos, Chicago y Nueva York en particular); el otro acontecimiento clave es la grabación, si no del primer disco de jazz, al menos del primer disco en donde aparece la palabra "jazz" en la carátula (o, más exactamente: "jass"). Este 78 rpm de la Original Dixieland ‘Jass’ Band incluía dos títulos: Livery Stable Blues y Dixie Jass Band One Step.

Las manifestaciones precursoras — minstrels, gospel, cake-walk, ragtime… — del fenómeno musical que se disponía a transformar el siglo, inspiraron a numerosos artistas mucho antes esta fecha: afro-americanos, americanos como Stuart Davis o europeos como Pablo Picasso.

2. "Jazz Age"en América 1917-1930

Esta segunda sección describe la increíble fama del jazz que marca la cultura americana después de la Primera Guerra Mundial. Su popularidad es tal que, después de ser utilizada por F. Scott Fitzgerald como título de uno de sus libros, la expresión "Jazz Age" es retomada con frecuencia para calificar toda una época, o incluso toda una generación, y ya no tan sólo la banda sonora.

Esta sección se inicia con la obra de Man Ray que precisamente se titula Jazz (1919) y reúne a distintos artistas americanos o residentes en Estados Unidos como James Blanding Sloan, Miguel Covarrubias o Jan Matulka.

The King of Jazz, la extraordinaria película de John Murray Anderson dedicada a Paul Whiteman, marca como un castillo de fuegos artificiales el final de estos años, también denominados "locos".

Interpretation of Harlem Jazz (Winold Reiss, 1925) © Collection particulière - Click para ampliar, abre en ventana nueva
Interpretation of Harlem Jazz (Winold Reiss, 1925) © Collection particulière

3. Harlem Renaissance 1917-1936

Uno de los hechos más notables de este período "Jazz Age" es la aparición en Harlem (y también en otras grandes ciudades americanas) de una cultura afroamericana. La música es seguramente el aspecto primordial.

Bajo la tutela de algunas figuras imprescindibles como Carl Van Vechten y Winold Reiss, numerosos artistas (afroamericanos o no) producen en el transcurso de los años 20 una gran cantidad de obras tanto literarias como visuales que, a menudo, encuentran en la música mucho más que un tema de predilección. Esta sección de la exposición representa la oportunidad de descubrir, entre otras cosas, pinturas, dibujos e ilustraciones de Aaron Douglas, Archibald Motley, Palmer Hayden y Albert Alexander Smith.

4. "Jazz Age" en Europa 1917-1930

Bastante conocida es la historia sobre el descubrimiento hecho por los europeos de los ritmos sincopados traídos por la orquesta militar de James Reese Europa, seguida rápidamente por espectáculos venidos de Harlem y, en especial, por la famosísima Revista Negra que hizo de Joséphine Baker la tos ferina de París - y de Paul Colin una star del cartel artístico.

De Jean Cocteau a Francis Picabia, de Kees Van Dongen a Fernand Léger, el virus del jazz penetró durante el periodo de entreguerras en todos los aspectos de la cultura del viejo continente. A partir de 1918, el dadaísta Marcel Janco titula Jazz un lienzo importante… Esta sección también rememora las estancias en París de algunas de las figuras del Harlem Renaissance, como Albert Alexander Smith.

Paul Colin será de nuevo el encargado de ilustrar este "Tumulto Negro" por medio de su famoso portfolio.

Louis and Earl. Hot Jazz Classics. Columbia Records Set Number C-73 (Alex Steinweiss, 1940) © Paris, Collection privée - Click para ampliar, abre en ventana nueva
Louis and Earl. Hot Jazz Classics. Columbia Records Set Number C-73 (Alex Steinweiss, 1940) © Paris, Collection privée

5. Los años Swing 1930-1939

Tras la "Jazz Age" aparece la moda del Swing y las grandes orquestas, como la de Duke Ellington, Count Basie, Benny Goodman o Glenn Miller, que pondrán a bailar a las multitudes sobre el volcán de los años treinta.

Con la llegada del cine sonoro, numerosas películas dan prueba de esta época, y prestigiosos artistas se inspiran de la seductora pulsación sincopada del jazz, como Frantisek Kupka o el director regionalista Thomas Hart Benton. Durante este período, la mayoría de los artistas aparecidos en el contexto del Harlem Renaissance, como Carl Van Vechten, naturalmente siguieron trabajando, mientras que otros pintores afroamericanos, como William H. Jonson, iniciaron su carrera.

6. War Time 1939-1945

La segunda Guerra Mundial marca dramáticamente toda la cultura en el mundo. Músicas militares y demás V-Disc invaden todos los frentes. De hecho, el jazz y sus repercusiones en otros ámbitos artísticos tampoco se salvan del alcance de este cataclismo. Es así como durante estos años Piet Mondrian, emigrante en Nueva York, descubre el Boogie Woogie, que inspira de manera esencial sus últimas obras maestras. Durante aquella época en París, mientras que la vestimenta (Zoot suit!) de los "Zazous"  — probablemente bautizados así a partir de una pieza de Cab Calloway — manifiesta de manera irónica una oposición, desde luego sin gran riesgo, al ocupante, Dubuffet se apasiona durante un tiempo por la música que escuchan estos jóvenes, sacando de ahí magníficos cuadros y dibujos muy vivos. Matisse, por su parte, elabora su famosísimo Jazz en 1943… Por el lado de la danza americana, el Jitterbug es actualmente la referencia, acogido por una espléndida serie de pinturas, obra de William H. Johnson.

Un acontecimiento de vital importancia para el futuro: el final de esta década conoce la producción de la primera carátula de disco para Columbia, realizada por un jovencísimo grafista aún desconocido, llamado Alex Steinweiss…

Portrait of a musician (Thomas Hart Benton, 1949) © T.H and R.P. Benton Testamentary Trusts / Adagp, Paris 2009 - Click para ampliar, abre en ventana nueva
Portrait of a musician (Thomas Hart Benton, 1949) © T.H and R.P. Benton Testamentary Trusts / Adagp, Paris 2009

7. Bebop 1945-1960

El final de la guerra coincide con la llegada del Bebop, revolución musical lanzada por Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Thelonious Monk, Milles Davis y algunos otros. El jazz se moderniza.

En cuanto a la pintura, el expresionismo abstracto, o Acción Painting, está a punto de surgir. Algunas de las figuras y futuras estrellas encuentran su inspiración no sólo en los artistas europeos exiliados en los Estados Unidos durante la guerra, sino también en el jazz que escuchan sin parar, es el caso de Jackson Pollock. Representativo, pero cercano en cuanto al espíritu de este movimiento, el pintor Larry Rivers, también saxofonista, dedica varios cuadros a la música que lo apasiona. Artista afroamericano, figurativo pero indudablemente modernista, Romare Bearden produce numerosas obras ligadas a la música de su comunidad. En Europa, un Nicolas de Staël dedica algunas de sus pinturas más importantes a esa música que aún atrae multitudes de jóvenes… a punto de convertirse en rock.

Asimismo, esta etapa de posguerra conoce el surgimiento, con el microsurco, de una nueva forma artística, menor, pero apasionante: La de la carátula de disco (Record Cover). Grafistas anónimos o famosos, como Andy Warhol, decenas de ellos se dedican al ejercicio de seducción del melómano en formato 30 X 30 cm. Gran consumidor de imágenes, este arte tan aplicado ofrece a algunos fotógrafos renombrados, en particular, a Lee Friedlander, el inicio de una carrera deslumbrante. Otros fotógrafos claramente especializados, como Herman Leonard, ganan por ahí también una fama considerable.

El cine de los años cincuenta, en general, se dejó contaminar por este jazz moderno, capaz de adaptar con facilidad sus ritmos y colores expresivos a las imágenes en blanco y negro de entonces: entre otras decenas de largometrajes, Ascensor para el cadalso de Louis Malle (música de Miles Davis) o Shadows de John Cassavetes (música de Charlie Mingus), son una prueba emblemática.

8. West Coast Jazz 1949-1960

La vulgata de la historia del jazz desea que el Bebop haya sido negro y neoyorquino y que le haya respondido, protegido por los estudios de cine de Hollywood, con un West Coast Jazz, tan "fresco y refinado" que algunos no dudaron en juzgarlo afeminado. Si se matiza considerablemente, esta manera de ver las cosas no es completamente falsa. La comparación del grafismo en las compañías de discos basadas en cada una de las costas ilustra esta oposición: playas soleadas y rubios alborotados al oeste de las fotografías de William Claxton, escritura geométrica y retratos de músicos negros al este… Muchos jazzmen famosos de la costa occidental, por lo general blancos, es cierto, se ganan por ese entonces cómodamente la vida componiendo la música del cine hollywoodiano, impregnada con su rastro tan característico… Eso no les impide participar cada domingo en las Jam Sesion de clubes como el Lighthouse de Howard Rumsey, el más emblemático.

 

Two Musicians (James Weeks, 1960) © San Francisco, Museum of Art - Click para ampliar, abre en ventana nueva
Two Musicians (James Weeks, 1960) © San Francisco, Museum of Art

9. La revolución Free 1960-1980

En 1960, aparece el álbum Free Jazz de Ornette Coleman. Con su título de doble sentido ("liberen el jazz / jazz libre"), este disco cuya carátula inaugura una reproducción del White Light de Jackson Pollock, marca una nueva repartición de las cartas: después del período moderno, llega el momento de la vanguardia libertaria…

En respuesta a esta "revolución Free" contemporánea de los movimientos de liberación de los negros  — Black Power, Black Muslims, Black Panthers… ¬ — las artes plásticas son testigos de la aparición de los trabajos de artistas como el meteórico Bob Thompson. Este período es también un periodo en que, gracias a la libertad, Europa crea su versión de la Free music, con interpretaciones que a veces se aproximan al espíritu Fluxus. Entre los numerosos frutos de esta apertura, podemos nombrar Apuntes para un Orestíada africana (Appunti per un Orestiade africana), el asombroso proyecto cinematográfico en el que Pier Paolo Pasolini provocó el encuentro de las improvisaciones del jazzman Gato Barbieri, tanto con Esquilo como con el África.

 

The Block (Romare Howard Bearden, 1971), collection particulière © Adagp, Paris 2009
The Block (Romare Howard Bearden, 1971), collection particulière © Adagp, Paris 2009

10. Contemporáneos 1980-2002

Las artes plásticas comenzaron a recurrir sistemáticamente al adjetivo "contemporáneo" al final de los años 60, probablemente porque el término "moderno" ya no concordaba muy bien con las nuevas formas por aquella época en gestación. La expresión "jazz contemporáneo", sin embrago, no ha pasado a ser una costumbre: en los "Mundos del jazz" (para retomar el título de un libro de André Hodeir), distintas épocas cohabitan y, en la actualidad, llegan a combinarse y mezclarse. La exposición ofrece un vistazo a las dos últimas décadas, destacando el predominio de tres polos: el primero, bajo la tutela de Wynton Marsalis, historiciza el Bebop de manera casi académica, tal como ocurre con la música denominada clásica, y lo invita con regularidad uptown sobre las distinguidas escenas del Lincoln Art Center de Nueva York; el segundo, con John Zorn como responsable, prosigue y desarrolla la tradición libertaria y a vanguardista heredada del Free y se instala en Downtown en pequeños clubes más o menos autogestionados, dónde a menudo se celebra el componente judío  — Great Jewish Music, anuncia el título de una serie de discos dirigida por Zorn donde figura, en particular, un álbum que rinde homenaje a Serge Gainsbourg; el tercero es, simplemente, el resto del mundo, y en particular Europa, donde muchos músicos de gran talento demuestran cada día la universalidad del jazz y sus múltiples descendencias, sin hacer que esto haga más referencia a un modelo americano.

Por ello, la presencia del jazz en las artes contemporáneas sigue siendo considerable. La prueba está en los numerosos cuadros impregnados de Black Music pintados por Jean-Michel Basquiat a lo largo de su breve carrera, en uno que otro vídeo de Adrian Piper o de Lorna Simpson, o más aún, en esa admirable fotografía de Jeff Wall inspirada por el prólogo de The Invisible Man de Rafael Ellison.

Titulada Chasing the Blue Train, la gran instalación realizada en 1989 por el mítico artista afroamericano David Hammons - con su trencito de juguete siempre en marcha, sus montículos de carbón y sus cajas de piano separadas - ofrece a toda la exposición la siguiente conclusión: Aunque el siglo XX, el siglo del jazz, haya concluido por completo, por su parte, el tren de la música que lo ha acompañado, quizás más que cualquier otra cosa, sigue todavía en movimiento.