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5 septiembre

la exposición El Oriente de las Mujeres

se ha realizado bajo el alto patrocinio de la Dª Carla Bruni-Sarkozy.

Con el apoyo

Con el apoyo de la Fundación Bettencourt Schueller

El oriente de las mujeres visto por Christian Lacroix

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Afiche realizado por el Señor Christian Lacroix.

Un verdadero himno a las mujeres orientales, la exposición descubre otro rostro de las mujeres, del norte de Siria a la península del Sinaí, presentando un conjunto excepcional de 150 trajes y adornos tradicionales de Oriente Próximo, seleccionados por el modista Christian Lacroix, con la participación de Hana Chidiac, responsable de las colecciones de África del Norte y Oriente Próximo del museo del quai Branly.

  • entreplanta Este
  • billete de entrada colecciones 8,5 € tarifa completa y 6 € tarifa reducida

del martes 8 de febrero al 15 de mayo 2011

Dirección artística: Christian Lacroix

Comisaria: Hana Chidiac

la exposición

Abrigos de mujeres sirias © museo del quai Branly, fotografía de Thierry Ollivier y Michel Urtado
Vestido de fiesta de mujer palestina, colección Widad Kamel Kawar © museo del quai Branly

De este trabajo en común nació un recorrido punteado por piezas suntuosas que, en su mayoría, se exponen por primera vez en Francia. Vestidos de fiesta, abrigos, velos y tocas que integraban el ajuar de la novia son testimonio a su manera de la continuidad de las tradiciones y de las destrezas desarrolladas y transmitidas de madres a hijas.

La exposición es un homenaje al arte milenario del bordado y desvela la personalidad, el sentido de la estética y las emociones de las mujeres que, durante siglos, buscaron la forma de embellecerse y existir en el seno de unas sociedades que las marginalizaban.

Cada una de las creaciones presentadas revela ante los ojos de los visitantes un lado de la historia de estas mujeres cuyas manos,  gestos,  gustos y  talento, impregnaron en los tejidos, los hilos de seda o de algodón, una parte de ellas mismas, elaborando cada pieza como una obra de arte.

Más allá de su alcance histórico y etnológico, EL ORIENTE DE LAS MUJERES, quiere ser una invitación al descubrimiento estético del arte de vestir femenino.

Guiado por el color de los hilos sobre el algodón negro, el lamé de plata o la seda a rayas de los forros, el corte de los vestidos alados y el tinte de los tejidos anudados, Christian Lacroix ha sabido descubrir las piezas más extraordinarias. Hana Chidiac

el oriente de las mujeres descubierto

Joven beduina de la tribu de los Tiyaha

Encrucijada política, económica y cultural entre Asia, Europa y África, el Oriente Próximo fue la cuna de ricas civilizaciones que dejaron sus huellas en diferentes dominios artísticos, entre ellos el arte del vestir, aún desconocido por el público.

El arte textil y del bordado es milenario y representa tanto una manera de vestir como un lenguaje, una marca de distinción social, geográfica o religiosa.

Desde 1970, la imagen y la fisionomía de la mujer de Oriente Próximo han cambiado. En nuestros días, eso que llaman «el traje islámico» se impone en todas partes. De color oscuro, este recubre el cuerpo de las mujeres sin dejar ver forma alguna y conduce al abandono progresivo de los trajes tradicionales orientales, empujando a la desaparición a los últimos testimonios del arte de vestir secular.
Al exponer por primera vez una selección de vestidos tradicionales provenientes de una extensa zona situada en  pleno corazón de la «Media Luna fértil», desde el norte de Siria hasta la península del Sinaí, el museo del quai Branly ofrece a los visitantes la posibilidad de descubrir la diversidad de los modos de vida y costumbres de las poblaciones de Oriente Próximo.
Así pues, la exposición desvela otro rostro de la mujer oriental fijando una mirada nueva, viva y estética sobre sus creaciones tradicionales.

A excepción de un conmovedor vestido de niña del siglo XIII, hallado en una gruta en Líbano y que el  Museo Nacional de Beirut ha prestado para la ocasión, las piezas expuestas son en su mayoría del periodo que va desde finales del siglo XIX a nuestros días y provienen de las colecciones del museo del quai Branly y de la colección privada de Dª Wikad Kamel Kawar (Jordania), la más excepcional de trajes y adornos de Oriente Próximo.

La exposición presenta los trajes de las aldeanas y beduinas cuya riqueza y brillo provocaron la admiración de los viajeros del siglo pasado y desconcertaron a más de uno, como comenta el geógrafo Jacques Weulersse : «Esperaban encontrarse con ropas de pobres campesinos y descubrieron trajes de bailarinas de ópera». (Campesinos de Siria y del Oriente Próximo, París, Gallimard, 1946).

El museo del quai Branly ha adquirido para la ocasión una treintena de accesorios: vestidos, abrigos, tocas y velos vienen así a completar la selección de trajes y enriquecen las colecciones permanentes de cinturones, carteras, chalecos y joyas.

itinerario de la exposición

Bosquejo de Christian Lacroix para la puesta en escena de la exposición
Velo de rostro de beduina
© museo del quai Branly, fotografía de Thierry Ollivier y Michel Urtado

Christian Lacroix imaginó el recorrido de la exposición como un deambular poético. Las piezas forman un cortejo inmóvil y agradable que habitan el espacio colorido donde se proyecta el imaginario del modista, en una luz tenue y cálida, hacia un Oriente soñado.

Del negro al color, de la noche al día, los vestidos parecen suspendidos en un tiempo paralizado donde el visitante sería el espectador clandestino.

La exposición debuta con la presentación de un vestido de niña del siglo XIII  encontrado durante unas excavaciones arqueológicas en Líbano y concluye con cinco vestidos blancos bordados en diferentes colores que forman un bouquet original, guiño a la tradición del desfile de moda que termina con la presentación de un vestido de novia.

Entre estos dos polos temporales, el recorrido sigue un itinerario geográfico que parte del norte de Siria para alcanzar el desierto del Sinaí descubriendo así, uno tras otro, los trajes de las mujeres sirias, jordanas, palestinas y beduinas. El itinerario está bordeado por maniquíes con trajes tradicionales y cofres de boda que contienen los accesorios del ajuar tradicional de la novia. Estos cofres, que el visitante descubre como si de un tesoro precioso se tratara, fueron diseñados por Christian Lacroix para la ocasión.

Un espacio adornado con «miniaturas al guache» de estilo persa y muñecas vestidas con indumentarias tradicionales concede al visitante un  momento de distensión sobre las banquetas igualmente concebidas por Christian Lacroix. Allí puede consultar unas fichas donde se relata la historia de la seda en Oriente Próximo o la saga del añil, entre otros temas. relata la historia de la seda en el Oriente Próximo o también la saga del añil. 

En este mismo espacio, una serie de pequeños vestidos bordados, confeccionados especialmente para la exposición, ofrece a los visitantes en situación de minusvalía visual la posibilidad de «leer con los dedos».

 

 

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