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23 noviembre

la exposición El Oriente de las Mujeres

se haya bajo el alto patrocinio de la Señora Carla Bruni-Sarkozy.

Con el apoyo

Con el apoyo de la Fundación Bettencourt Schueller

El oriente de las mujeres visto por Christian Lacroix

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Afiche realizado por el Señor Christian Lacroix.

Un verdadero himno a las mujeres orientales, la exposición descubre otro rostro de las mujeres, del norte de Siria a la península del Sinaí, presentando un conjunto excepcional de 150 trajes y ornatos tradicionales del Oriente Próximo, seleccionados por el modista Christian Lacroix, con el concurso de Hana Chidiac, responsable de las colecciones de África del Norte y del Oriente Próximo del musée du quai Branly. 

  • entreplanta Este
  • billete de entrada colecciones 8,5 € tarifa completa y 6 € tarifa reducida

del martes 8 de febrero al 15 de mayo 2011

Dirección artística : Christian Lacroix

comisaria : Hana Chidiac

la exposición

Abrigos de mujeres sirias
© musée du quai Branly, foto Thierry Ollivier, Michel Urtado

De este trabajo en común nació un recorrido punteado por piezas suntuosas las cuales, en su mayoría, están expuestas por primera vez en Francia: vestidos de fiesta, abrigos, velos y tocas que integraban  el ajuar de la novia son testimonio a su manera de la continuidad de las tradiciones y de las destrezas desarrolladas y transmitidas de madres a hijas. 

Un homenaje al arte milenario del bordado, la exposición descubre el trabajo de estas mujeres quienes, durante siglos, buscaron crear maneras de embellecerse y de existir en el seno de sociedades donde fueron marginadas durante mucho tiempo, revelando así su personalidad, su sentido de la estética y sus emociones.  

Cada una de las creaciones presentadas revela ante  los ojos de los visitantes un lado de la historia de estas mujeres cuyas manos,  gestos,  gustos y  talento, dieron a los tejidos, a los hilos de seda o de algodón, una parte de ellas mismas, elaborando cada pieza como una obra de arte. 

Más allá de su alcance histórico y etnológico, EL ORIENTE DE LAS MUJERES, quiere ser una invitación al descubrimiento estético del arte del vestir femenino. 

Guiado por el color de los hilos sobre el algodón negro, el lamé de plata o la seda a rayas de los forros, el corte de los vestidos alados y el tinte de las tejidos anudadas, Christian Lacroix ha sabido descubrir las piezas más extraordinarias. Hana Chidiac

el oriente de las mujeres descubierto...

Joven beduina de la tribu de los Tiyaha

Encrucijada política, económica y cultural entre Asia, Europa y África, el Oriente Próximo fue la cuna de ricas civilizaciones que dejaron sus huellas  en diferentes dominios artísticos entres ellos, el arte del vestir, aun desconocido por el público.

El arte de los textiles y del bordado es milenario, representando tanto una manera de vestir como un lenguaje, una marca de distinción social, geográfica o religiosa

Desde 1970, la imagen y la fisionomía de la mujer del Oriente Próximo han cambiado. En nuestros días, eso que llaman “el traje islámico” se impone en todas partes. De color oscuro, éste recubre el cuerpo de las mujeres sin dejar ver forma alguna y conduce, de hecho, al abandono progresivo de los trajes tradicionales orientales arrastrando a la desaparición de los últimos testimonios de un arte del vestir secular. 
Al exponer por primera vez una selección de vestidos tradicionales provenientes de una vasta zona situada en  pleno corazón de la “Media Luna fértil”, desde norte de Siria hasta la península del Sinaí, el musée du quai Branly ofrece a los visitantes la posibilidad de descubrir la diversidad de los modos de vida y de costumbres de las poblaciones del  Oriente Próximo.
Así pues, descubre otro rostro de la mujer oriental fijando una mirada nueva, viva y estética sobre sus creaciones tradicionales. 

A excepción de un conmovedor vestido de niña del siglo XIII, hallado en una gruta en el Líbano y prestado por el Museo nacional de Beirut, las piezas expuestas datan en su mayoría de finales del siglo XIX a nuestros días. Ellas provienen de las colecciones del musée du quai Branly y de la colección privada más excepcional de trajes y ornatos del Oriente Próximo, la de la Señora Wikad Kamel Kawar (Jordania).

La exposición se consagra a presentar los trajes de las aldeanas y Beduinas cuya riqueza y brillo provocaron la admiración de los viajeros del siglo pasado y con ello desconcertaron a más de uno como lo comenta el geógrafo Jacques Weulersse : “Ellos  esperaban encontrarse con ropas de pobres campesinos y descubren trajes de bailarinas de ópera”. (Campesinos de Siria y del Oriente Próximo, Paris, Gallimard, 1946).

Para la ocasión, el musée du quai Branly adquirió una treintena de accesorios: vestidos, abrigos, tocas y velos vienen así a completar la selección de trajes y a enriquecer las colecciones permanentes junto a cinturones, carteras, chalecos y joyas.

el recorrido de la exposición

Bosquejo de Christian Lacroix para la puesta en escena de la exposición
Velo de rostro de beduina
© musée du quai Branly, foto Thierry Ollivier, Michel Urtado

Christian Lacroix imaginó el recorrido de la exposición como un deambular poético. Las piezas forman un cortejo inmóvil y agradable. Ellas habitan un espacio colorido donde se proyecta el imaginario del modista, en una luz tenue y cálida,  hacia un Oriente soñado.

Del negro al color, de la noche al día, los vestidos parecen suspendidos en un tiempo paralizado donde el visitante sería el espectador clandestino. 

La exposición debuta con la presentación de un vestido de niña del siglo XIII  encontrado durante las excavaciones arqueológicas en el Líbano y concluye con 5 vestidos blancos bordados en colores, formando un bouquet original,  guiño a la tradición del desfile de moda que  termina con la presentación de un vestido de novia. 

Entre estos dos polos temporales, el recorrido se desarrolla siguiendo un itinerario geográfico  que parte del Norte de Siria para alcanzar el desierto del Sinaí descubriendo así, cada uno a su vez, los trajes de las mujeres sirias, jordanas, palestinas y beduinas. Está punteado por maniquíes estilizados en trajes tradicionales y por cofres de boda conteniendo los accesorios del ajuar tradicional de la novia. Estos cofres, que el visitante descubre como un tesoro precioso, fueron dibujados por Christian Lacroix para la ocasión.

Un espacio adornado con “miniaturas  al guache” en el estilo persa y muñecas vestidas con indumentarias tradicionales concede al visitante un  momento de distensión sobre las banquetas igualmente concebidas por Christian Lacroix. Allí puede consultar fichas donde se relata la historia de la seda en el Oriente Próximo o también la saga del añil. 

En este mismo espacio, una serie de pequeños vestidos bordados, confeccionados especialmente para la exposición, ofrece a los visitantes en situación de minusvalía visual la posibilidad de “leer con los dedos”

 

 

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