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31 octubre

 

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#TikiPop

Tiki Pop

América sueña su paraíso polinesio

Affiche de l'exposition "Tiki Pop, l'Amérique rêve son paradis polynésien" - Click para ampliar, abre en ventana nueva

del martes 24 de junio al domingo, 28 de septiembre 2014

comisario

  • Sven Kirsten, autor y especialista de cultura pop

en torno a la exposición

Bande-annonce de l'exposition

Sobre la exposición

 

"Tiki Pop", es la prolongación de un mito en la cultura popular americana, el del paraiso de los mares del Sur, que se presenta mediante una selección de 400 objetos provenientes esencialmente de colecciones privadas americanas.

 

La exposición muestra cómo una divinidad oceánica – altamente reinventada para la ocasión – se convierte en el símbolo de esta cultura en los años 1960. Una acumulación de objetos de idolatría moderna bastante sorprendentes, de accesorios pop únicos, de elementos de decoración interior se presentará junto a algunos de sus "homólogos insulares auténticos". 

La América de los años 1950 representaba el éxito por excelencia – el de los héroes de la Segunda Guerra Mundial, líderes de la industria de la posguerra cuyos productos exportados masivamente en todo el mundo garantizaban la riqueza material. 

En todos los aspectos, al estadounidense de clase media no le faltaba de nada. Comida, casa, familia, dinero: lo tenía todo.  Y estaba estresado.  La rigurosa moral de trabajo que le permitía "vivir bien" también generaba la necesidad de descomprimir, de descargarse de las responsabilidades y las expectativas de la sociedad, aunque solo fuera por una noche.  Buscando una salida, los estadounidenses se refugiaron en la antítesis del mundo moderno: la fantasía de la vida despreocupada de las islas de los mares del Sur.  

La de un retorno al paraíso en el que la figura del Tiki encarnaba los deseos secretos del hombre, de un retorno a la vida primitiva donde todo era sencillo y el amor estaba libre de toda obligación. 

Partiendo de los orígenes, la exposición traza el recorrido de este sueño: el descubrimiento de las Islas del Pacífico por los exploradores, enriquecimiento del sueño por los escritores y los artistas, evolución de la cultura del entretenimiento y de la evasión del siglo XX. 

Agrupando una profusión de objetos de cultura popular recogidos por «arqueólogos urbanos» durante los últimos veinte años, la exposición pretende mostrar la diversidad y la inventiva de las formas que tomó el fenómeno, y explicar por qué vías y caminos el ancestral y mítico dios Tiki se convirtió en la divinidad americana del ocio.

La exposición en imágenes

Recorrido de la exposición

Polynesian Pop pre-Tiki

El sueño polinesio, que había florecido en la imaginación popular sembrada por los escritores de novelas de aventuras y de amores, se nutrió de la música y de las películas que, a su vez, fomentaban el espejismo de los mares del Sur.  Los bares y discotecas tropicales se apropiaron entonces el tema de la Polinesia, ofreciendo un paisaje exótico durante una noche.  Esta forma de «Polynesian Pop» retomó todos los elementos contenidos en las novelas de los mares del Sur, allanando el terreno del Tiki Pop.  

Preludio de la instalación del Tiki como eje central del ocio americano, este período puede ser calificado de pre-Tiki.  En efecto, solo fue a mediados de la década de 1950 cuando la figura del Tiki se impuso como emblema en el grafismo y en  la arquitectura, estilizando las influencias polinesias de una manera única.

el dios americano del ocio

En la década de 1950, las imágenes estereotipadas del sueño de los mares del Sur estaban firmemente arraigadas en la conciencia de los estadounidenses.  Con la  «hula girl» como icono principal, muchos otros símbolos cristalizaban la idea de «islas paradisíacas»: la palmera, la choza indígena, la canoa, la guitarra hawaiana, la piña... Estas imágenes y muchas otras contribuyeron a evocar un mundo de entretenimiento exótico en las antípodas de las obligaciones sociales de cualquiera.  

A mediados de los años 1950, otro protagonista, muy impresionante, hizo su entrada en un escenario que ya era rico en decoraciones: el tiki.  Agrupando a la vahiné, al vagabundo de las plagas y al negociante en el escenario de la cultura Polynesian pop, la figura del ídolo primitivo se convirtió en la nueva estrella del espectáculo. 

Nadie aprobó este cambio de guardia, y es imposible determinar el motivo preciso de la aparición del Tiki.  Parece haber surgido del inconsciente colectivo como resultado de múltiples circunstancias. 

Las siguientes secciones de la exposición examinan los factores sociales e históricos que desempeñaron un papel en el desencadenamiento de la ola tiki.  Ante todo, muestran la increíble diversidad del fenómeno y la extensión de su dominio en la cultura popular americana de  mitad del siglo XX.

la evolución de tiki - grandeza y decadencia

Varios factores contribuyeron a la formación del estilo tiki: Hawai y Polinesia convertidos en modelos de ocio para la clase media estadounidense acomodada, clave para escapar lejos de las tensiones de la vida laboral; el entretenimiento popular de gran éxito como South Pacific y Kon Tiki; la moda del «arte primitivo» en interiores sofisticados; y el impulso económico y social que nace de la adhesión de Hawai al rango de 50º Estado estadounidense.  

Tiki podría haber permanecido relegado al campo de los restaurantes temáticos y cócteles privados, pero un escenario más grande lo esperaba. En la década de 1960, se convirtió en un estilo de decoración en sí mismo: los elementos espectaculares que anteriormente estaban reservados para bares y restaurantes llegaron a edificios residenciales, moteles y boleras – primero en California, y luego desde la costa oeste hasta Seattle, y finalmente en todo Estados Unidos hasta Florida.  Las esculturas tiki reprendían con la mirada a los habitantes de apartamentos que descansaban en la piscina, y marcaban los lugares de descanso con antorchas luminosas de los moteles y de las boleras.   

En el momento en que salían a la luz formas de expresión todavía inéditas, el fenómeno se vio interrumpido por un destacado cambio de las sensibilidades a finales de los años 1960: los hijos de la generación que había vivido la Segunda Guerra Mundial ya no tenían que luchar por su seguridad económica.  Habiendo asistido a la universidad, examinaban las decisiones de sus padres.  Y descubrieron el colonialismo, el racismo, el sexismo y una alimentación perjudicial para la salud.  

Derrocado por la marihuana y los alucinógenos, el cóctel ya no era la sustancia de predilección para la relajación elitista.  Tiki era ejemplo de estupidez de mal gusto promovido por un establishement superado.  A principios de los años 80, la mayoría de las construcciones tiki fueron demolidas o adoptaron una neutralidad insípida.

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