Tête réduite Jivaro, Shuar, Équateur © musée du quai Branly, photo Patrick Gries
agenda
Cabellos mimados
Avance de la exposición
Sobre la exposición
En el punto de encuentro entre la antropología, la historia del arte antiguo y contemporáneo, la moda y las costumbres, la exposición presenta la problemática de lo íntimo individual y su sociabilidad basada en el tema universal del cabello.
Abordando la idea que cada uno da de su personalidad a través del peinado, se presenta inicialmente desde el punto de vista de la frivolidad, de las competiciones entre rubios/rubias, pelirrojas y morenos, cabellos lisos y rizados, en un amplio abanico de pinturas clásicas, esculturas y fotografías de autor. Comparando las coqueterías en Papuasia Nueva Guinea, las de las hermosas urbanitas africanas o las de los artistas de la alta peluquería, la exposición profundiza en la idea de un material humano que modelar y esculpir, soporte al mismo tiempo del saber hacer y de la relatividad de la belleza, pero también objeto de pérdida, símbolo del tiempo que pasa, de la enfermedad y de la muerte.
Soporte de la memoria, reliquia y talismán, el cabello conserva para muchos el aura y la energía de su propietario. Una buena parte de la exposición está dedicada a esos mana que han dado lugar en el mundo a múltiples objetos considerados «mágicos» o dotados de poderes de los que apropiarse.
De este modo, se plantea la cuestión del resto y del trofeo, y, en un sentido más amplio, el estatus de ciertos «objetos» situados en la frontera entre lo horripilante y lo insostenible, interrogando nuestras categorías a partir de una experiencia universal.
Imagen de la exposición
Itinerario de la exposición

prólogo: negros/blancos
Bustos europeos antiguos, modernos y contemporáneos, pero también bustos no europeos: su confrontación invita a imaginar la gran variedad de peinados que caracterizan a las diferentes culturas.
En esta galería étnica, bronces y mármoles, en blanco o en negro, recrean un tablero en el que juegan múltiples combinaciones y puntos de vista. Bustos de Luis XIV o de María Josefina de Saboya del Musée national des Châteaux de Versailles et de Trianon comparten espacio con bustos de mujeres negras o chinas, obras de Charles Cordier procedentes de la colección del Muséum national d'Histoire naturel.
¿frivolidades?
Siguiendo un recorrido similar al de una vida, la exposición arranca con las frivolidades y la despreocupación de los comienzos, marcadas por el ritmo de los caprichos y los deseos. Pero ¿de verdad se trata solo de frivolidades? ¿No hay acaso mucho más? Estos cuidados, esta búsqueda, esta inconstancia ¿no son también muestra de una vitalidad capaz de superar la banalidad ordinaria, para liberarse de la fealdad?
La exposición se desplaza del universo rutilante de las representaciones occidentales hacia las de otras culturas. Pinturas, esculturas, fotografías, reproducciones, objetos y soportes multimedia expresan el carácter no permanente de estas imágenes, ofrecidas a nosotros como espejos que nos revelan nuestros acuerdos con nuestras apariencias y nuestros destinos.
Esta primera parte de la exposición se articula en tres espacios: Metamorfosis y permutaciones, Los colores de la norma, Seducir. La confrontación de una gran variedad de obras y objetos nos revela las diferentes formas físicas y simbólicas del cabello: series fotográficas realizadas por Samuel Fosso y J. D. Okhai Ojeikere, una instalación de Annette Messager, los reyes francos pintados por Jean-Louis Bézard, pero también fotografías de actrices y cantantes realizadas por Sam Lévin o cuadros de Ingres, Boilly, Charles Maurin o Jean-Jacques Henner.
la pérdida
La vida biológica del cabello lo conduce a su pérdida. Entre individuos y sociedades, muchas situaciones implican la pérdida del cabello, tanto aceptada como impuesta, y evoca, presentado en relicarios, la ausencia y el recuerdo de una persona.
La «pérdida» se articula en torno a tres temas: La pérdida aceptada, Recuerdos y La pérdida impuesta. Entre las piezas expuestas: fotografías de Françoise Huguier, Man Ray y Nobuyoshi Araki, los cabellos de iniciados papúes cortados a su regreso de un largo retiro iniciático o el fragmento de cabello de una joven carmelita regalado a Jean-Jacques Lebel por André Breton. También se pueden ver: medallones y broches prestados por el museo Carnavalet, objetos de la colección Jean-Jacques Lebel, fotografías de Robert Capa y de Annie Leibovitz.
Poderes del cabello
El cuidado del cabello en las culturas no europeas remite también a la cuestión del cuidado de uno mismo, de la seducción, tanto si se trata de extensiones como en las decoraciones que mezclan materiales naturales y que disponen los colores de forma refinada.
Los cabellos incluidos en objetos de la memoria se cargan de significado para evocar el recuerdo o el poder de una persona, sobre todo en las sociedades que practican la captura de trofeos o la caza de cabezas. El cabello se convierte en una materia cargada con los poderes de sus antiguos poseedores, y son llevados como poderosos ornamentos. Se entiende que los trofeos, cabelleras y demás hacen circular una energía asociada habitualmente a la fertilidad de los cultivos, a la prosperidad del grupo y a las relaciones armoniosas con los antepasados.
Esta última sección consta de cuatro partes: Adornos, Ornamentos poderosos y hechizos mágicos, Trofeos, Ancestros y Más allá. Elegidos en su mayoría entre las colecciones del musée du quai Branly, un centenar de objetos modestos o espectaculares hechos con cabello ponen cada vez más de relieve la presencia de sustancias de cuerpos desaparecidos. La tensión se sitúa entonces entre la presencia viva y el despojo, la desaparición y la supervivencia, la frivolidad y la muerte.







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