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7 julio

la rampa

The River, una instalación de Charles Sandison

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A partir del 9 de marzo de 2010

The River es una instalación que realizó el artista contemporáneo Charles Sandison previo encargo del museo del quai Branly.

El visitante se sumerge en un río de palabras en movimiento que se proyectan con diferentes ritmos y tamaños a lo largo del recorrido de la rampa que conduce hasta la fuente: la plataforma de las colecciones. Así, los 16 597 nombres de todos los pueblos y lugares geográficos presentes en las colecciones del museo acompañan el flujo de los visitantes.

Un programa que combina el lenguaje y los ciclos hidrológicos anima la instalación, mezclando técnicas de simulación destinadas a la creación de una vida artificial y a la ilustración de las leyes de la física. La riqueza de las culturas fluye como las palabras en el tiempo y en el espacio, como el agua. De esta forma, se puede observar la diversidad humana contemplando los canales y surcos inscritos en su superficie, grabados por el flujo del lenguaje. El visitante es capaz de imaginar relaciones, dejarse cautivar por el movimiento de de estos signos, acercarse a ellos, interpretarlos, soñarlos.

Biografía

© DR

Charles Sandison nació en Escocia en 1969. Actualmente vive, trabaja y enseña en Finlandia.

En 2009, su obra Cryptozoology (2006) se proyectó en el Espacio Cultural Louis Vuitton durante la exposición Silent Writings. En 2008, con motivo de la clausura de la presidencia francesa del Consejo de la Unión Europea, presenta su trabajo Manifesto, Proclamación Solemne, encargo público propuesto en el marco de la exposición Dans la nuit des images donde proyecta extractos de la Carta de los Derechos fundamentales de la Unión Europea sobre la fachada del Grand-Palais.

El mismo año participa con Nymphéas bleus, en el musée d’Orsay, en el marco de la exposición Correspondances.

Igualmente participó en la Bienal de Shangai en 2006, expuso en el Centre pour l’image contemporaine de Ginebra y en el Museum of Contemporary Art Kiasma en Helsinski, así como en un gran número de exposiciones en el mundo entero, colectivas o personales. Un público considerable descubrió a este artista con motivo de su participación en la Bienal de Venecia, en 2001.

Yvon Lambert representa a Charles Sandison desde 2007 y presentó en enero y febrero de 2010 su segunda exposición en Paris, Writing with light

nota de intención de Charles Sandison

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© Charles Sandison

«Los ríos constituyen el sistema circulatorio de nuestro planeta. Deslizándose desde los puntos más elevados hacia los mares y los océanos, el agua juega un papel esencial, a la vez como fuente de vida y como vehículo que permite la circulación de elementos necesarios para la vida. 

El lenguaje funciona de la misma forma, es medio y mensaje a la vez. Las ideas fluyen como las palabras en el tiempo y el espacio, materializándose momentáneamente en acontecimientos y objetos fugitivamente impregnados de una significación particular. A continuación, a imagen y semejanza del agua, esta significación se borra poco a poco para volver a fundirse en el río de la vida y de la muerte humana. Se puede así observar la historia humana, no mediante la búsqueda de significados particulares, sino contemplando mas bien los canales y los surcos que se inscriben sobre su superficie, grabados por el flujo del lenguaje. 

Una proyección de textos generada por diferentes ordenadores crea un río de información que sube y baja por la rampa de acceso principal que conduce a las colecciones permanentes. El programa informático se ejecuta en tiempo real generando corrientes de texto que se renuevan constantemente y evolucionan de forma permanente. El texto interactúa consigo mismo al aumentar y disminuir el flujo de datos que suben y bajan por la rampa. Así, todo el conjunto representa un «ciclo hidrológico» lingüístico.

Los programas estás escritos en lenguaje C++. Cada ordenador funciona de forma autónoma y se comunica con las otras máquinas a través de una red, lo que genera un poderoso conjunto de tratamiento en paralelo. El sistema es uno de los clusters más potentes de Paris —con una capacidad de cálculo comparable a la de un centro de gestión del tráfico de carreteras urbano—.

Por su concepción, este programa mezcla técnicas de simulación destinadas a la creación de vida artificial y a la ilustración de las leyes de la física con la finalidad de combinar una materia lingüística con una modelización de ciclos hidrológicos. Los ordenadores nos permiten examinar conceptos aparentemente sin ningún vínculo entre ellos y descubrir motivos convergentes. En este caso, la arquitectura del museo y la presencia del visitante constituyen los catalizadores, aumentando aun más las permutaciones físicas generadas por la obra de arte. 

El texto empleado utiliza un vocabulario proveniente de los contenidos de la colección permanente, a la manera de un thesaurus vivo del museo. De esta manera, las palabras brotan de la entrada hacia arriba de la rampa como si los contenidos del museo se hubiesen disuelto en un líquido lingüístico derramándose fuera de la colección. 

La superficie de la proyección está determinada por la arquitectura de la rampa. Un diálogo implícito constante se instaura entre los visitantes del museo y la obra de arte. A medida que el visitante sube la rampa, las palabras de desparraman bajo y alrededor de sus pies como si chapotease en un riachuelo. En algunos puntos, el grado de inmersión en el interior de la proyección aumenta, haciendo que el caminante se hunda aun más profundamente en las palabras. 

Durante el tiempo en el que el visitante sube y baja la rampa habrá “literalmente” e inconscientemente recorrido la integralidad del contenido de la colección fluyendo a su alrededor. Desde el principio hasta el fin, este viaje busca confrontar sobre el plano subliminal al visitante con los objetos y con las ideas que encontrará en el espacio que se encuentra al otro lado de la rampa. 

El objetivo de esta obra es preparar al visitante a entrar en la colección, de crear un estado de ensoñación en armonía con la arquitectura, y abrir así el espacio del sueño como experiencia del espacio de las colecciones permanentes.”

Charles Sandison, 22 de noviembre de 1969