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31 octubre

Un panteón mestizo en India portuguesa

Desde principios de la colonización portuguesa, en el siglo XVI, se desarrolló en esta “Roma del Oriente” que fue Goa, una producción de imágenes religiosas de marfil, la que se podría calificar por su importancia como proto-industria. En efecto, sólo podemos sorprendernos ante la profusión de estas representaciones “indo-portuguesas” que se encuentran aún hoy en los museos, tiendas de antigüedades o en las salas de venta, en Portugal, por supuesto, pero también en Europa y del otro lado del Atlántico, en Brasil o México. Sin embargo, ¿qué se entiende por imágenes indo-portuguesas? Bernardo Ferrão de Tavares e Távora, uno de los primeros en haberlas estudiado, entrega la siguiente definición: “se trata de esculturas realizadas en Asia por artesanos indígenas, al principio con la ayuda de las misiones portuguesas, copiando motivos occidentales, inspirándose de ellos o recreándolos con variantes propias”. Esto resulta en la creación de objetos mestizos, objetos que nos cuentan una historia, la del encuentro entre dos mundos (el occidental y el asiático).

  • Buen Pastor

  • Detalle de un pedestal de Buen Pastor

  • Detalle del Buen Pastor

  • Buen Pastor de espaldas

  • Detalle de un zócalo del Buen Pastor

  • Buen Pastor

    Buen Pastor

  • Dos buenos pastores

  • Virgen de la Inmaculada Concepción

  • Detalle de la Virgen de la Inmaculada Concepción

  • Virgen con el niño

  • Virgen de la Inmaculada Concepción

  • Santa orando

  • Virgen

  • Virgen con el niño

  • Jesús bendiciendo

  • Niño Jesús “Salvator mundi”

  • Niño Jesús al cráneo

  • Niño Jesús

  • Niño Jesús en su cama

  • Cristo en la cruz

  • Detalle de Cristo en la cruz

  • Detalle de Cristo de espaldas

  • San Sebastián

  • Detalle de San Sebastián

  • San Francisco de Asís

  • San Antonio de Padua

  • Dos santos peregrinos

  • Pequeña pareja


San Francisco de Asís

San Francisco de Asís

XVIIe siècle, ivoire, H : 7 cm

La Contrarreforma a menudo dictó la elección de iconografía, resaltando los temas atacados por la Reforma, como la Virgen de la Inmaculada Concepción, así como toda la pléyade de santos de la Contrarreforma, como los fundadores de las diferentes órdenes.

Si los fundadores de las órdenes religiosas presentadas en India son bien representados, paradójicamente no lo son todos de la misma forma. De esta forma, san Ignacio de Loyola, fundador de la orden de los jesuitas, que fue la orden elegida para la difusión de la fe, goza de relativamente pocas imágenes. En cuanto a san Francisco Javier, el número de sus representaciones está lejos de corresponder a la profunda devoción de la que fue objeto en Asia y particularmente en Goa. Por otro lado, esas representaciones son relativamente tardías (siglos XVIII y XIX) y son, a menudo, modelos decadentes inspirados del modelo del conservado en la iglesia del Buen Jesús en Velha Goa. ¿Había en ello una reticencia a representar un santo aún demasiado cercano a ellos (san Francisco Javier murió en 1552)?

Al contrario, san Francisco de Asís, fundador de la orden de los franciscanos, está ampliamente representado. En alto relieve, pero también tallado en el zócalo del Buen Pastor, como lo muestra este ejemplo

San Francisco de Asís lleva siempre el vestido de sayal de los franciscanos, con un cordón de tres nudos atado a la cintura, que evocan los tres votos de pobreza, castidad y obediencia. Mientras que la Italia del primer Renacimiento lo mostraba imberbe, la Contrarreforma lo prefería con barba.