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17 abril

Un panteón mestizo en India portuguesa

Desde principios de la colonización portuguesa, en el siglo XVI, se desarrolló en esta “Roma del Oriente” que fue Goa, una producción de imágenes religiosas de marfil, la que se podría calificar por su importancia como proto-industria. En efecto, sólo podemos sorprendernos ante la profusión de estas representaciones “indo-portuguesas” que se encuentran aún hoy en los museos, tiendas de antigüedades o en las salas de venta, en Portugal, por supuesto, pero también en Europa y del otro lado del Atlántico, en Brasil o México. Sin embargo, ¿qué se entiende por imágenes indo-portuguesas? Bernardo Ferrão de Tavares e Távora, uno de los primeros en haberlas estudiado, entrega la siguiente definición: “se trata de esculturas realizadas en Asia por artesanos indígenas, al principio con la ayuda de las misiones portuguesas, copiando motivos occidentales, inspirándose de ellos o recreándolos con variantes propias”. Esto resulta en la creación de objetos mestizos, objetos que nos cuentan una historia, la del encuentro entre dos mundos (el occidental y el asiático).

  • Buen Pastor

  • Detalle de un pedestal de Buen Pastor

  • Detalle del Buen Pastor

  • Buen Pastor de espaldas

  • Detalle de un zócalo del Buen Pastor

  • Buen Pastor

    Buen Pastor

  • Dos buenos pastores

  • Virgen de la Inmaculada Concepción

  • Detalle de la Virgen de la Inmaculada Concepción

  • Virgen con el niño

  • Virgen de la Inmaculada Concepción

  • Santa orando

  • Virgen

  • Virgen con el niño

  • Jesús bendiciendo

  • Niño Jesús “Salvator mundi”

  • Niño Jesús al cráneo

  • Niño Jesús

  • Niño Jesús en su cama

  • Cristo en la cruz

  • Detalle de Cristo en la cruz

  • Detalle de Cristo de espaldas

  • San Sebastián

  • Detalle de San Sebastián

  • San Francisco de Asís

  • San Antonio de Padua

  • Dos santos peregrinos

  • Pequeña pareja


Detalle de Cristo de espaldas

Detalle de Cristo de espaldas

XVIIIe siècle, ivoire, H : 24 cm, L : 23 cm

En esta pieza, se percibe un cuidado por el realismo: el cuerpo es fuerte y musculoso y se perciben marcas de sangre en su espalda. A veces, las rodillas están ensangrentadas. Sin embargo, el perizonium (tejido que rodea las caderas de Cristo) está trabajado con mucha simplicidad y elegancia. Sin decorado, el movimiento del drapeado es aportado por las acanaladuras profundas de los pliegues, el nudo simplemente está fijo.