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21 diciembre

Un panteón mestizo en India portuguesa

Desde principios de la colonización portuguesa, en el siglo XVI, se desarrolló en esta “Roma del Oriente” que fue Goa, una producción de imágenes religiosas de marfil, la que se podría calificar por su importancia como proto-industria. En efecto, sólo podemos sorprendernos ante la profusión de estas representaciones “indo-portuguesas” que se encuentran aún hoy en los museos, tiendas de antigüedades o en las salas de venta, en Portugal, por supuesto, pero también en Europa y del otro lado del Atlántico, en Brasil o México. Sin embargo, ¿qué se entiende por imágenes indo-portuguesas? Bernardo Ferrão de Tavares e Távora, uno de los primeros en haberlas estudiado, entrega la siguiente definición: “se trata de esculturas realizadas en Asia por artesanos indígenas, al principio con la ayuda de las misiones portuguesas, copiando motivos occidentales, inspirándose de ellos o recreándolos con variantes propias”. Esto resulta en la creación de objetos mestizos, objetos que nos cuentan una historia, la del encuentro entre dos mundos (el occidental y el asiático).

  • Buen Pastor

  • Detalle de un pedestal de Buen Pastor

  • Detalle del Buen Pastor

  • Buen Pastor de espaldas

  • Detalle de un zócalo del Buen Pastor

  • Buen Pastor

    Buen Pastor

  • Dos buenos pastores

  • Virgen de la Inmaculada Concepción

  • Detalle de la Virgen de la Inmaculada Concepción

  • Virgen con el niño

  • Virgen de la Inmaculada Concepción

  • Santa orando

  • Virgen

  • Virgen con el niño

  • Jesús bendiciendo

  • Niño Jesús “Salvator mundi”

  • Niño Jesús al cráneo

  • Niño Jesús

  • Niño Jesús en su cama

  • Cristo en la cruz

  • Detalle de Cristo en la cruz

  • Detalle de Cristo de espaldas

  • San Sebastián

  • Detalle de San Sebastián

  • San Francisco de Asís

  • San Antonio de Padua

  • Dos santos peregrinos

  • Pequeña pareja


Cristo en la cruz

Cristo en la cruz

XVIIIe siècle, ivoire, H : 24 cm, L : 23 cm

Las representaciones de Cristo en la cruz también son innumerables y constituyen uno de los temas más importantes de la escultura indo-portuguesa. Esta imagen a menudo formaba parte de los conjuntos que representan el Calvario. Lamentablemente, pocos de ellos han llegado hasta nuestra época.

Existen diferentes tipos de marfil (hipopótamo, cachalote, morsa, etc.), el más noble sigue siendo, sin embargo, el del elefante. A pesar de que este material existe en India, el utilizado para las esculturas en Goa es importado de la costa oriental de África, en la región de Sofala y alrededor de la isla de Zanzíbar, importante zona de comercio del marfil. En el cambio entre los siglos XV/XVI, el dominicano Frei João dos Santos, en su obra Etiopia oriental e varia historia de cousas notaveis do Oriente, informa sobre la producción y exportación del marfil “como la principal mercadería de la costa de Sofala, donde cada año se envían muy grandes cantidades”. Dado que los elefantes de África tienen colmillos más grandes y de mejor calidad que los de Asia, su marfil era más buscado. Asimismo, es posible pensar que otros factores hayan influido en esta elección. En efecto, en India el elefante no es utilizado solamente para el trabajo (principalmente para el transporte de madera), si no que también es un animal sagrado. Uno de los dioses más populares en India no es otro que Ganesha, el dios con cara de elefante, avatar de Visnú, lo que explicaría el rechazo de los hindúes por matarlos.