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28 noviembre

Un panteón mestizo en India portuguesa

Desde principios de la colonización portuguesa, en el siglo XVI, se desarrolló en esta “Roma del Oriente” que fue Goa, una producción de imágenes religiosas de marfil, la que se podría calificar por su importancia como proto-industria. En efecto, sólo podemos sorprendernos ante la profusión de estas representaciones “indo-portuguesas” que se encuentran aún hoy en los museos, tiendas de antigüedades o en las salas de venta, en Portugal, por supuesto, pero también en Europa y del otro lado del Atlántico, en Brasil o México. Sin embargo, ¿qué se entiende por imágenes indo-portuguesas? Bernardo Ferrão de Tavares e Távora, uno de los primeros en haberlas estudiado, entrega la siguiente definición: “se trata de esculturas realizadas en Asia por artesanos indígenas, al principio con la ayuda de las misiones portuguesas, copiando motivos occidentales, inspirándose de ellos o recreándolos con variantes propias”. Esto resulta en la creación de objetos mestizos, objetos que nos cuentan una historia, la del encuentro entre dos mundos (el occidental y el asiático).

  • Buen Pastor

  • Detalle de un pedestal de Buen Pastor

  • Detalle del Buen Pastor

  • Buen Pastor de espaldas

  • Detalle de un zócalo del Buen Pastor

  • Buen Pastor

    Buen Pastor

  • Dos buenos pastores

  • Virgen de la Inmaculada Concepción

  • Detalle de la Virgen de la Inmaculada Concepción

  • Virgen con el niño

  • Virgen de la Inmaculada Concepción

  • Santa orando

  • Virgen

  • Virgen con el niño

  • Jesús bendiciendo

  • Niño Jesús “Salvator mundi”

  • Niño Jesús al cráneo

  • Niño Jesús

  • Niño Jesús en su cama

  • Cristo en la cruz

  • Detalle de Cristo en la cruz

  • Detalle de Cristo de espaldas

  • San Sebastián

  • Detalle de San Sebastián

  • San Francisco de Asís

  • San Antonio de Padua

  • Dos santos peregrinos

  • Pequeña pareja


Virgen

Virgen

XVIIIe siècle, ivoire, H : 12,5 cm, L : 4 cm

El marfil, por su blancura, siempre ha sido símbolo de pureza, de sagrado. Sin embargo, desde la antigüedad los marfiles han sido sometidos a diferentes tratamientos. Si con el tiempo se cubre con un a bella pátina color miel claro, que puede acentuarse con pigmentos vegetales, en ciertas piezas se encuentran resaltos de policromía y doradura. Es difícil saber si en un principio, todas las estatuillas eran pintadas y doradas, cuando el tiempo había hecho su trabajo de borrado, cuando no se trataba del trabajo del hombre quien, ya sea practicaba el decapado sistemático para devolver la blancura inmaculada al material, ya sea a la inversa, exageraba la pintura para satisfacer los gustos de la época.