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28 noviembre

Goa, tierra de mestizajes

Goa, tierre de mestizajes

El estado de Goa (el más pequeño de la Unión India con sus 3.700 km2), edén de hippies, atraídos por sus playas paradisíacas, en los años 70, actualmente invadido de turistas tanto occidentales como hindúes, bloqueado entre el Karnataka y el Maharastra, fue también un enclave portugués durante cuatrocientos años. Además, indiscutiblemente, si en Goa estamos en India, se trata de otra India, la que cuatro siglos de presencia portuguesa impregnaron profundamente, dándole sin duda su particularidad a este pequeño territorio. La colonización, mezclando los mundos portugués e hindú, produjo una sociedad aparte, para siempre diferente del resto de la Península y marcada por un mestizaje manifiesto a todos los niveles: ya sea en el arte, literatura, lengua, comida o incluso religión, donde el catolicismo no borró la división en castas de la sociedad hindú.

Si desde las campañas de Alejandro, comerciantes y misioneros surcaban ya el subcontinente indio, es Vasco da Gama quien abre la primera ruta “marítima” hacia India. Su pequeña flota compuesta de cuatro naves, que partió en busca de “cristianos y especias” (según las célebres palabras del primer portugués en pisar tierra india) pasa por el cabo de Buena Esperanza y llega a Calicut, en la costa de Malabar, en el sudoeste de India, el 18 de mayo de 1498, después de once meses de navegación.

  • Velha Goa, capital del Imperio Portugués de Asia

    Velha Goa, capital del Imperio Portugués de Asia

  • Arco de los virreyes

  • Sé Patriarcal

  • Interior de la Sé Patriarcal : retablo del altar principal

  • Iglesia del Buen Jesús

    Iglesia del Buen Jesús

  • Relicario de San Francisco Javier, Apóstol de las Indias

  • Frescos del convento Santa Mónica

    Frescos del convento Santa Mónica

  • glesia de San Cayetano

  • Iglesia San Francisco de Asís

  • Interior de la iglesia San Francisco de Asís

  • Panji, la Nova Goa actual

    Panji, la Nova Goa actual

  • Casa noble con dos plantas en Fontaínhas

  • Ventana con “carepas

  • Calle en Fontaínhas

    Calle en Fontaínhas

  • Fachada en Fontaínhas

    Fachada en Fontaínhas

  • Pequeño santuario en Panji

    Pequeño santuario en Panji

  • Iglesia de la Inmaculada Concepción en Panji

  • Misa de domingo en Panji

    Misa de domingo en Panji

  • La cruz milagrosa de Bambolim

    La cruz milagrosa de Bambolim

  • Iglesia Nuestra Señora del Refugio en Mandur

  • Un taller de escultura en Goa

    Un taller de escultura en Goa


Velha Goa, capital del Imperio Portugués de Asia

Velha Goa, capital del Imperio Portugués de Asia

El territorio Goa, delimitado al Oeste por el océano Índico y al Este por la cadena montañosa de los Ghates, forma parte de la región de Konkan. En el cruce de los ríos Mandovi en el norte y Zuari en el sur, su estuario común está poblado de islas. La más importante, la de Tiswari, que significa los “treinta pueblos”, es Velha Goa portuguesa, la vieja Goa, que fue abandonada en el siglo XVII por razones de insalubridad, por la actual Nova Goa.

En 1510, el gobernador portugués Afonso de Albuquerque y su armada conquistan Goa, la que se transformó en la capital del Imperio portugués de Asia, vasto lugar que, en el siglo XVI, se extendía de Mozambique a Japón. Cuando Goa fue escogida como capital del Estado da India, ya era desde hacía tiempo, una gran intersección comercial, gozando de su privilegiada posición estratégica entre Asia y Occidente. Rápidamente, Afonso de Albuquerque instaura una política de matrimonios mixtos entre portugueses y mujeres hindúes, previamente convertidas, lo que permitiría crear una sociedad mestiza.

Si actualmente Velha Goa es una ciudad fantasma, que sólo es habitada por las grandes construcciones vacías de las iglesias, en el siglo XVI fue descrita por los viajeros occidentales que la visitaron como una “ciudad dorada”, “un gran mercado lujoso, donde se intercambiaban piedras preciosas, sedas y especias provenientes de las Molucas y China y repleto de una población cosmopolita”. En aquella época, siendo tan importante como Amberes o Londres, contaba incluso con varios hospitales. El francés François Pyrard de Laval, quien permaneció en el lugar en 1608-1610, describe el Hospital Real como “el más hermoso del mundo”, un “verdadero palacio” en el que todo se encuentra bien ordenado y limpio; a los enfermos se les sirve en “porcelana china” y las “galerías del hospital están pintadas con historias de la Sagrada Escritura”. Equipada también con un importante puerto, a través de éste llegaron los caballos del Golfo Pérsico, destinados a los príncipes del Decán y los que representaban para Goa una fuente de grandes ganancias.