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1 agosto

ritos funerarios

Los ritos funerarios desempeñan un papel privilegiado e incluso primordial en la relación del hombre con lo sagrado.

Destacan, a través de su rico ceremonial, hasta que punto la muerte está presente y es aceptada en las sociedades no occidentales en las cuales los difuntos, ascendientes en potencia, forman parte integrante de la vida.

Esta relación estrecha entre los vivos y los muertos pasa muy a menudo por un amplio sistema de intercambio a la vez simbólico, espiritual y físico que se materializa en ofrendas y se encarna en la escultura moldeada en la materia, señal de perennidad y objeto de memoria.

  • Escultura ceremonial

    Escultura ceremonial

  • Cráneo de ancestro

  • Máscara-tocado

  • Relicario zoomorfo (pez), cráneo

    Relicario zoomorfo (pez), cráneo

  • Efigie funeraria

  • Maniquí funerario

  • Máscara de plañidero

  • Ceremonia funeraria

  • Tambor funerario de bronce

  • Estatua funeraria

  • Estatua antropomorfa

  • Máscara antropomorfa

  • Estatuilla de guardián de relicario

  • Representación de cráneo

  • Poste funerario antropomorfo

  • Representación femenina

  • Bulto funerario

  • Copa de pedestal con decorado zoomorfo

  • Bol

  • Máscara funeraria

  • Urna funeraria


Relicario zoomorfo (pez), cráneo

Relicario zoomorfo (pez), cráneo

Pez-relicario, Islas Salomón, isla Santa Ana, Principios del siglo XX, Hueso, madera, pigmentos naturales, 211,5 x 35,3 cm, Donación Monique y Etienne de Ganay, Régine y Charles van den Broek, expedición La Korrigane, 1934-1936, 71.1961.103.56

La tierra de la isla Santa Ana es pobre. La pesca es un recurso indispensable para la vida de la población. La actividad ritual refleja este vínculo con el mundo marino. Los muchachos eran iniciados en casas construidas a orillas del mar, donde eran conservados estos relicarios en forma de bonito (tipo de atún) o de tiburón, así como las grandes piraguas de pesca y guerra. Estos relicarios guardaban los cráneos de los jefes, mientras que los huesos largos del difunto eran depositados en piraguas. Las fiestas de duelo permitían convertir al difunto en fuerza protectora. Los jefes o personajes importantes, de este modo, podían reencarnarse después de su muerte en peces espada y tiburones, los que se transformaban entonces en deidades tutelares.