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16 abril

Marjorie y Jeffrey A. Rosen

Estetas y coleccionistas, Marjorie y Jeffrey A. Rosen son los primeros donantes americanos del musée du quai Branly.

donación de un bastón de fecundidad

Este bastón fue regalado al musée du quai Branly en 2004 por una generosa pareja de americanos en honor de Martine Aublet, directora, consejera del presidente para el mecenazgo, y de Bruno Roger.

El director del proyecto museográfico del musée du quai Branly, Germain Viatte, orientó la elección de esta donación hacia este objeto excepcional sin informar de ello a Martine y Bruno Roger. La discreción de esta donación no hace más que acentuar su generosidad.



bastón. Tanzania - Click para ampliar, abre en ventana nueva
bastón. Tanzania © musée du quai Branly, fotografía de Patrick Gries

Este elegante bastón de 119 cm., procedente de la tribu de Zaramo (Tanzania), data probablemente de 1925. Es muy probable que esta estatuilla haya sido confeccionada en la escuela de Maneromango creada por la misión luterana alemana a finales del siglo XIX.

Este objeto podía tener distintas funciones. Los bastones más figurativos y trabajados eran empleados en el marco de ceremonias y podían materializar la autoridad de un jefe o de un adivino. Los zaramo los llamaban en aquella época “árboles de curación”. El objeto también podía plantarse en el suelo, sacralizando así un espacio.

descripción del bastón de fecundidad por Manuel Valentin en Musée du quai Branly - La Collection (Skira Flammarion - 2009):

“En el plano formal, la obra combina dos elementos bien distintos: un modelo de bastón de pomo esférico y una estatuilla en bulto redondo que ocupa más de un tercio de la longitud total de la pieza. Debía cogerse sobre la base del personaje, lo que sugiere más bien un uso ceremonial o de gala que una función de bastón como tal. […]

La figura femenina muestra volúmenes marcados por la geometrización contenida del tronco longilíneo y del cuello, simple cilindro sobre el que reposa la cabeza ovalada. Los hombros, los codos, las rodillas y las muñecas, todos ellos más o menos flexionados, confieren un aspecto anguloso a la estatuilla. El rostro se caracteriza por una frente lisa y abombada y una cara tratada en una parte suavemente excavada. Los ojos son dos perlas blancas incrustadas, la nariz es recta y fina, mientras que la boca, pese a ser minúscula, está puesta en valor por su posición prominente. El peinado se materializa mediante finas incisiones paralelas que sugieren trenzas aplanadas, estiradas y recogidas por detrás para caer en un rectángulo en la base del cuello. Sin duda quedaría la impresión de una factura bastante fría y mecánica si el autor no hubiera procedido a una pequeña asimetría a la altura del pecho. En efecto, el pecho izquierdo está levemente más levantado que el derecho, como para recoger el eco de las diferentes alturas de las manos posadas en el vientre. Este detalle, unido al movimiento avanzado de la boca, permite difuminar la rigidez general de la estatuilla e insuflarle cierta expresividad. […]

El peinado, el ombligo en relieve y el pecho aún poco desarrollado identifican a una joven púber iniciada. Las manos posadas sobre el vientre, gesto de esperanza o de espera de un hijo, completan la representación. Al término de su iniciación, la joven debe casarse y cumplir su papel de genitora. Los zaramos y las poblaciones vecinas privilegian la descendencia matrilineal y comparten un mismo enfoque ritual y simbólico de la feminidad”.